jueves, 15 de septiembre de 2011

La Opinión de Puebla sobre los Medios de Comunicación


Los Medios de Comunicación en el Documento de Puebla

Es una preocupación constante la manera como dar a Conocer la Palabra de Dios entre la humanidad, pues aunque es Dios quien hace crecer la fe, la Iglesia como madre debe colaborar por medio de los medios principales que la evangelización ha ido descubriendo dentro de los avances tecnológicos. Así, la Iglesia atiende la inquietud de dar testimonio de catequizar, educar y comunicar la Buena Nueva por todos los medios que estén a su alcance[1].

Se ve con agrado como la renovación litúrgica en América Latina, ha ido adentrándose en la cultura logrando una mayor participación de los fieles. Esta labor ha sido fortalecida por la riqueza cultural y la piedad popular. Aparece el problema de la falta de pastores en una población aislada, que se ve como esperanza la utilidad de los medios de comunicación, pero es necesaria la educación de clero, apare que no llegue a distanciarse de la doctrina que la Iglesia tiene, perdiendo de este modo la comunión.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Las Confesiones de Nuestro Padre San Agustín

LIBRO PRIMERO

I,1. Grandes eres, Señor, y muy digno de alabanza; grande tu poder, y tu sabiduría no tiene medida. Y pretende alabarte el hombre, pequeña parte de tu creación; precisamente el hombre, que, revestido de su mortalidad, lleva consigo el testimonio de su pecado y el testimonio de que resistes a los soberbios. Con todo, quiere alabarte el hombre, pequeña parte de tu creación. Tú mismo le estimulas a ello, haciendo que se deleite en alabarte, porque nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que repose en ti (quia fecisti nos ad te et inquietum est cor nostrum, donec requiescat in te).

Dame, Señor, a conocer y entender qué es primero, si invocarte o alabarte, o si es

antes conocerte que invocarte. Mas ¿quién habrá que te invoque si antes no te conoce? Porque, no conociéndote, fácilmente podrá invocar una cosa por otra. ¿Acaso, más bien, no habrás de ser invocado para ser conocido? Pero ¿y cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán si no se les predica? Ciertamente, alabarán al Señor los que le buscan, porque los que le buscan le hallan y los que le hallan le alabarán. Que yo, Señor, te busque invocándote y te invoque creyendo en ti, pues me has sido ya predicado. Te invoca, Señor, mi fe, la fe que tú me diste, que tú me inspiraste por la humanidad de tu Hijo y el ministerio de tu predicador.

Tomado de : http://www.gooachi.com/ebooks/San%20Agustin%20-%20Confesiones.pdf