Es una preocupación constante la manera como dar a Conocer la Palabra de Dios entre la humanidad, pues aunque es Dios quien hace crecer la fe, la Iglesia como madre debe colaborar por medio de los medios principales que la evangelización ha ido descubriendo dentro de los avances tecnológicos. Así, la Iglesia atiende la inquietud de dar testimonio de catequizar, educar y comunicar la Buena Nueva por todos los medios que estén a su alcance[1].
Se ve con agrado como la renovación litúrgica en América Latina, ha ido adentrándose en la cultura logrando una mayor participación de los fieles. Esta labor ha sido fortalecida por la riqueza cultural y la piedad popular. Aparece el problema de la falta de pastores en una población aislada, que se ve como esperanza la utilidad de los medios de comunicación, pero es necesaria la educación de clero, apare que no llegue a distanciarse de la doctrina que la Iglesia tiene, perdiendo de este modo la comunión.
Los pueblos de Latinoamérica se han enraizado en costumbres particulares que les enseñaron los primeros evangelizadores, pues una de ellas es el momento de reunirse para orar, por eso, se ha cultivado la oración contemplativa y los grupos de oración que se lleva a cabo en la parroquia o en el templo al cual la comunidad tenga como su lugar principal de cenáculo. En variados lugares la oración es la que ha permitido mantener la unidad en la familia y la misma entre ellos, es la oración la que permite dar testimonio y comunicar la fe de generación en generación, depende el modo cómo se haga la catequesis al interior de la familia.
La piedad popular es otro elemento muy positivo entre los fieles de America Latina, pues a través de este se ha conservado el sentido sagrado de la presencia de Dios en la Iglesia, además la disponibilidad para escuchar la Palabra de Dios, la capacidad de rezar, la amistad, la caridad y la unión familiar. Peros se mira con temor la falta de sentido de pertenencia a la Iglesia o a la comunidad en la que se participa, pues en oraciones se ha notado una desvinculación entre la fe y a vida, es decir, no hay coherencia entre lo que se profesa y lo que se vive. Se sobrevalora el culto a los santos, dejando de lado el conocimiento de Dios y la práctica de obras corriente religiosas.
La liturgia es otro momento muy especial de encuentro de los hombres con Dios, pero no de una manera corriente y ordinaria, sino que según Dios los dispuso, los hombres son sus hijos y son hermanos entre sí, así el Padre por Cristo en el Espíritu Santo santifica a la Iglesia y por ello al mundo y a su vez mundo e Iglesia por Cristo en el Espíritu[2]. En la participación de los fieles, deben acercarse a la liturgia como una consideración particular, puesto que éstas ofrecen un espacio sencillo para el pueblo, sin llegar a intervenir las consideraciones culturales. Por eso, se promueve la música sacra, los momentos de oración, la consagración de los hombres a Dios y se suscitan los encuentros, pues permiten celebrar con creatividad los espacios para la celebración de la vida de la Iglesia.
El testimonio en América Latina, se ha dado a través de la fe en el Vicario Apostólico y la mutua ayuda entre las Iglesia locales. De modo particular han sido los misioneros, quienes hagan palpable esta colaboración, llevando el Evangelio a un gran número de lugares, profundizando en la promoción humana, es decir, llevando al hombre a tener la misma óptica que tiene Dios para su vida, por medio del plan de salvación.
Hay pequeños lunares que ha afeado este proceso de evangelización, pues han existido colaboradores que se han aprovechado de la condición privilegiada de la Iglesia, para llevar a cabo sus fechorías, dando mayor importancia a sus intereses particulares.
El primer testimonio que encontramos nos lo ha dado Cristo, transmitiendo lo que ha aprendido del Padre, y que a su vez dio a conocer a sus discípulos. Los cristianos luego de escuchar la Palabra de Dios se encarnan con sus dificultades y es allí donde testifican su fe y el amor del Padre con sus obras; estas obras son animadas por el Espíritu Santo que constituye la santidad, que no se fundamenta en sus propias fuerzas, sino en la confianza que se tiene en Dios[3].
Pero para que la labor progrese es necesaria la autocrítica, así evaluando las actividades que cada hermano y que cada grupo realiza, se llegue al nivel de comunicación y participación con los más necesitados.
Una actividad especial en la actividad pastoral es la catequesis que ha ido avanzando a través de integrar vida y fe en la historia del hombre. Además se logrado que los cristianos tengamos un mayor amor a la Escritura, y que estas catequesis sean el trabajo comunitario en la familia, en las parroquias, en el ambiente escolar, y en un nivel más general en la diócesis. Sin embargo, es necesario escuchar los puntos a mejorar como la falta de catequesis en sectores marginados, y la innovación de nuevos métodos que en ocasiones son muy ideales y en otros ya obsoletos, pero que no se quieren dejar atrás.
La comunicación es una aspecto muy importante dentro e las relaciones humanas y a la vez es muy necesaria para la trasmisión dela Buena Noticia del Evangelio. La comunicación ha aparecido con el hombre, pero a partir del siglo XIX hasta nuestros días, los avances tecnológicos han permitido la creación de más instrumentos de comunicación, los cuales son puestos al servicio de la humanidad. La Iglesia no puede ser ajena a estos descubrimientos por miedo a contaminarse de pecado, por el contrario, la Iglesia está llamada a potenciar sus métodos de acuerdo con los medios de comunicación que existan en el momento, haciendo un uso adecuado de estos.
Es cierto que en América Latina, las relaciones humanas se han fragmentado y se han expuesto a la polución vibrante[4], es decir, a la contaminación audiovisual que toma cada vez mayor fuerza entre los avances tecnológicos, ya que estos sino se utilizan de manera adecuada, pueden llegar a causar problemas en al personalidad de los individuos, ya que, ejercen en el hombre de manera consciente o inconsciente una influencia bien puede ser positiva o negativa.
Estos medios permiten a las personas involucrarse e la cultura que cada día se va esparciendo y generando gran cantidad de opiniones, creando una mayor capacidad de percepción audiovisual y sensorial[5], no conocida tan profundamente hasta el momento por el hombre.
Los medios de comunicación han sido velados por la influencia egoísta de algunos que quieren manipular la información a su antojo y sólo con el fin de beneficios propios. La información va siendo manipulada por medio de mensajes poco objetivos, valiendo de los sentimientos producidos por la violencia y el sexo, utilizando a la personas a su voluntad.
La globalización se ha tratado como un aspecto positivo, sin embargo, no es tan cierto, pues gracias a ello, se ha perdido la cultura autóctona, permitiendo en los más jóvenes el uso de prácticas y costumbres que les llevan a la alienación, dando paso a la desintegración familiar y social.
La Iglesia en al actualidad no ha sido reacia a la utilidad de los medios de comunicación, los cuales proporcionan un gran avance en la trasmisión del Evangelio, por eso, ha contribuido con la publicación de documentos acerca de la materia, sin embargo, la Iglesia de América Latina, está poco involucrada en los medios de comunicación social, y ha dejado al pueblo exento de formación cristiana con lo que se refiere a este tema.
Se invita a los pastores para que formen en los fieles una personalidad crítica frente a la información que se recibe, de ahí que el documento de Puebla, se apresure a decir que “la situación se agrava por el poco uso que se hace de los cursos organizados en esta área, además hay escaso presupuesto asignado a los medios de comunicación social en función evangelizadora y descuidado además de la atención de estos en la sociedad”[6].
El llamado de Puebla es a que los agentes pastorales conozcan con mayor profundidad los medios de comunicación, de modo que les permita dominar los instrumentos de la comunicación social; para lograr este fin, es muy importante crear un departamento de comunicación en la diócesis y en el país, que permita ser el centro de comunicación general de una región y así potenciar las actividades ya existentes, creando nuevos espacios para la expresión social donde no se encuentre.

15 comentarios:
Este documento pretende concientizar a todo el clero latinoamericano a que conozca más a fondo el mundo de los medios de comunicación, con el fin de cultivar a través de ellos, la piedad popular en esta región.
El documento de Puebla es una exhortación al pueblo latinoamericano, para que viva la liturgia con el sentido y respeto que esta merece. Por otra parte, también es una invitación a que se viva lo que se predica, con el fin de colaborar en la unidad del pueblo de Dios.
La apertura de la Iglesia a los Medios de Comunicación desde tiempo para acá, ha ido fortaleciéndose en el sentido de la utilización de los mismos para la evangelización, no obstante, hace una clara advertencia de la necesidad de estar alerta para evitar que los Medios Masivos de Comunicación terminen desintegrando las culturas propias de cada país, haciendo que se asuman otras costumbres y se pierda la identidad propia de cada cultura.
Por otro lado, estoy de acuerdo que en las diócesis se opte por acercarse a estos Medios y utilizarlos en bien de las comunidades. Para ello se debe tener un buen plan pastoral que permita lograr obtener el mayor provecho de estos medios, para lo cual, es esencial la correcta preparación de aquellos que van a estar al frente de estas pastorales de comunicación.
La Iglesia es consciente de que su misión es llevar la Buena Nueva del Evangelio a toda la humanidad y para ello cuenta con una herramienta que la misma sociedad le propone, estos son los medios de comunicación.
De igual forma, la Iglesia de América Latina tiene como prioridad trabajar por la promoción humana de estos pueblos, y considero que para ello debemos utilizar los medios y no para lo contrario, para suscitar verdaderas libertades y no esclavitudes. El criterio es claro: "llevar al hombre a tener la misma óptica que tiene Dios para su vida, por medio del plan de salvación".
Precisamente, la comunicación es fundamental para que estas prioridades se lleven a feliz término ya que es uno de los elementos constitutivo de nuestra sociedad, por el hecho de que somos seres humanos que vivimos en comunidad, interactuamos a diario y necesitamos transmitir lo que somos y lo que pensamos.
Son principalmente los pastores de la Iglesia los que deben abrir el espacio para que los medios de comunicación sean bien utilizados por parte de los creyentes, dejando a un lado prejuicios y temores, antes por el contrario, asumir el reto de evangelizar los mismos medios de comunicación y promover una cultura que sepa hacer uso correcto de los mismos.
Los Medios de Comunicación en el Documento de Puebla, nos mueve a adentrarnos en el Conocimiento de la Palabra de Dios, está debe interpelarnos en el Anuncio Evangélico con la ayuda de los medios tecnológicos en la comunicación de la Buena Nueva. Desde la renovación que toman los pueblos latinoamericanos en el conocimiento cultural, los medios deben ser un componente que enraíza las devociones populares que tienen en sí nuestras culturas. La religiosidad popular y la fe, son dos elementos que se entrelazan, para ello la liturgia vista desde la perspectiva latinoamericana debe ser un medio cercano a todos, no un paradigma lejano a nuestra realidad. Esta es la vida de la iglesia, que gracias a los medios se convierten en un testimonio para la comunicación de la fe y de las iglesias que se unen a la comunión del sucesor de Pedro, comunicador de la Buena Nueva a todos los hombres.
Latinoamérica, por medio de sus pastores, se ha percatado de la importancia de usar debidamente los medios de comunicación, como intermediarios de la evangelización, ya que es una propuesta para potenciar las actividades pastorales, y abrir espacios de comunicación ms cercanas y familiares. sin embargo, debemos tener en cuenta que nuestro pueblos, muchos de ellos, viven alejados, de estas nuevas tecnologías, y podemos dejarlos solos, a la deriva, sino que debemos seguir acompañándolos, por medio de las misiones, que es y será el verdadero medio de evangelizar.
Evangelizar y catequizar por medio de los medios de comunicacion es dar a conocer nuestra Iglesia, llevar el evangelio incluso a lugares donde no es posible la presencia de sacerdotes o miembros de la Iglesia, y es alli donde los medios de comunicacion se deben aprovechar muchisimo
El documento de puebla hace una invitación a la formación de los pastores, en primer lugar en todo lo relacionado con los medios didácticos que sean favorables a su evangelización y sus ocupaciones, por otro invita a que se forme una conciencia crítica ante los contenidos audivisuales que se manejen. El documento también hace énfasis en las necesidades de una coherencia que debe existir entre la vida del evangelizador y su mensaje, dejando una gran misión para todos.
Quizás el discurso sobre la apertura de la Iglesia a los Medios de Comunicación es, aún hoy, un un velo que intenta disfrazar la realidad preocupante de una Institución que sigue siendo ajena a los avances de las tecnologías de la información.
Los rostros de los comunicadores católicos apenas se asoman a la puerta de entrada, el temor, los prejuicios o la ignorancia les siguen impidiendo dar el paso hacia el escenario cambiante de los nuevos procesos comunicativos.
Una de las principales preocupaciones de la Iglesia es despertar el interés de todos los católicos para que nos vinculemos en la evangelización a través de los medios de comunicación. No podemos seguir pensando que la Evangelización es de unos pocos o de los que por una consagración forman parte de la Iglesia, es una exigencia de cada uno de los bautizados que se pueden convertir en herramientas de salvación para los que viven a nuestro lado.
la verdad los medios de comunicacion son una herramienta de evangelizacion,son interesnates en la medida enque traiagan buena informacion, para el crecimiento del hombre catolico nunca son unobstaculo, y esto seria triste expresarlodebido a que son el motivo de intecomunicacion con el hombre.
es algo que la Iglesia ha se colado en la tarea de entrarse día a día, de este modo demostrarle al mundo que estos medios son grandes caminos de evangelización y de este modo colocar alcance de todos, mas no se quede nadie por recibir la buena nueva
Desde la experiencia de Puebla, la iglesia latinoamericana reconoce la importancia de las herramientas generadas por el ámbito cibernético para difundir con mayor eficiencia la Palabra de Dios. Si bien es cierto, que los métodos tradicionales como la catequesis, la liturgia y la pastoral parroquial se constituyen en labores necesarias y permanentes en la iglesia evangelizadora, no se puede desdeñar las ofertas que hace la informática.
El autor plantea muy bien, que la iglesia no puede tener miedo a los avances tecnológicos. Pues esta debe valerse de tales instrumentos para prestar un servicio a la humanidad. Alejándose del miedo a contaminarse de la tecnología, debe potenciar sus métodos para realizar una labor más eficiente.
El trabajo evangelizador en Latinoamérica requiere una renovación, donde todos trabajen en la promoción humana, religiosa y social orientados por Jeducristo.
Para poder alcazar grandes logros en esta materia, la Iglesia Latinoamericana debe hacer una actualización y un uso adecuado de los medios de comunición que se transforman en herramientas significativas y eficaces en la transformación de la sociedad.
Puebla desde un comienzo señala que es una preocupación constante la manera de dar a conocer la palabra de Dios entre la humanidad, y le da importancia al utilizar los medios de comunicación para la evangelización. Ve una posibilidad de llegar a poblaciones en las cuales por razones particulares no hay presencia de pastores cualificados. Sin embargo puebla señala un aspecto que aún hoy sigue siendo actual y problemático, es que la Iglesia de América Latina, esta poco involucrada en los medios de comunicación social, dice: han dejado al pueblo exento de la formación cristiana con lo que se refiere a este tema. Esto es algo que debe cuestionarnos en gran manera, porque aunque leemos los distintos pronunciamientos de la Iglesia, rescatemos la importancia de los medios de comunicación y los vemos día a día ejerciendo influencia sobre nuestros pueblos, pareciera en muchas ocasiones que no queremos emplearlos porque nos parecen peligrosos o no nos interesan y más bien estamos haciendo de espectadores.
En el documento de Puebla se menciona que la Iglesia reconoce que los medios de comunicación contribuyen a la integración de los pueblos y al esparcimiento de la cultura. A su vez, denuncia la mala utilización de estos medios en la medida en que explotan las pasiones, los sentimientos, la violencia y el sexo, entre otros. Los mensajes subliminales representan una violación a los derechos individuales y una falta de respeto a la persona humana. De igual manera, en ciertas ocasiones son utilizados para favorecer los intereses de un grupo en particular. Las noticias no siempre se manejan de una manera objetiva y honesta. Por tanto, comparto la opinión de que la Iglesia debe conservar y promover canales propios de información con el fin de divulgar el Evangelio y ser la voz de los desposeídos.
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